Cuando el amor ocurre en otra lengua: notas sobre El Polaco, de J. M. Coetzee
- Susana de Murga

- hace 1 día
- 3 Min. de lectura

Algunas novelas no sólo se leen: se prolongan en la conversación. Eso ocurrió en la sesión del Club de Lectura Entre Páginas dedicada a El Polaco, de J. M. Coetzee. A partir de una obra breve, austera y melancólica se abren preguntas profundamente humanas: la dificultad de la comunicación, el deseo en la vejez, la soledad, la traducción, el tiempo perdido y la posibilidad de que el arte diga aquello que la vida cotidiana no alcanza a expresar.
Desde el inicio, Susana de Murga subrayó que se trata de una novela fiel a la escritura tardía de Coetzee: una escritura precisa y contenida, que prescinde de adornos y se sostiene en un lenguaje llano que, sin embargo, concentra una notable densidad de ideas. Esa capacidad de decir mucho sin recurrir al exceso es una de las marcas más reconocibles del autor sudafricano, y en El Polaco aparece con una claridad particular.
Uno de los ejes más sugerentes del diálogo fue la idea de que la novela puede leerse como una exploración de la incomunicación. No sólo porque los personajes provienen de mundos distintos, sino porque incluso cuando comparten momentos, palabras o gestos, no terminan de encontrarse del todo. En la discusión apareció una intuición que dio título a esta reflexión: el amor, en esta historia, ocurre en otra lengua. No únicamente en el sentido literal de los idiomas que atraviesan la novela, sino en el de los registros emocionales, culturales y vitales que cada personaje habita.
En ese contexto, la música, la poesía y la traducción surgieron como intentos de tender puentes allí donde el lenguaje cotidiano fracasa. Sin embargo, también se señaló que esos mismos puentes pueden revelar la distancia entre dos sensibilidades. Traducir no siempre significa comprender, y en ocasiones aquello que una persona intenta expresar nunca logra pasar por completo al mundo interior del otro.
Otro aspecto que resonó con fuerza entre las participantes fue la forma en que la novela coloca el deseo en la vejez sin convertirlo en caricatura ni en vergüenza. Varias lectoras comentaron que Coetzee toca una zona poco nombrada: la persistencia del deseo cuando el cuerpo ya no corresponde al ideal dominante de juventud. La novela no niega esa dimensión ni la suaviza; la expone con naturalidad y cierta crudeza, lo que abrió una conversación honesta sobre los prejuicios que pesan sobre las personas mayores y sobre la forma en que la sociedad suele volverlas invisibles.
La sesión también se detuvo en la estructura fragmentaria del libro. El uso de secciones numeradas llamó la atención desde las primeras páginas y fue interpretado por algunas lectoras como una escritura cercana a los apuntes, casi como si Coetzee desplegara ideas breves que poco a poco adquieren espesor narrativo. Lo interesante es que, conforme avanza la lectura, esa estructura deja de sentirse extraña y empieza a volverse natural, incluso necesaria, porque acompaña la precisión del pensamiento y la economía verbal del autor.
En varios momentos apareció también una reflexión que atravesó todo el encuentro: frente a la incomunicación contemporánea, el arte puede convertirse en una forma de encuentro. Si los personajes no logran comprenderse plenamente dentro de la historia, la literatura sí logra transmitir esa experiencia a quienes la leen. El libro muestra cuántas veces las personas no consiguen decirse lo esencial en la vida real y, al mismo tiempo, revela el poder de la literatura para abrir un espacio de reconocimiento entre lectores.
Quizá por eso El Polaco provocó tantas resonancias durante la sesión. No porque sea una novela hermética, sino porque en muy pocas páginas logra concentrar preguntas que siguen expandiéndose mucho después de terminada la lectura. Como ocurre con frecuencia en la obra de Coetzee, el libro no busca tranquilizar al lector con respuestas claras, sino colocarlo frente a zonas incómodas de la experiencia humana: el amor que llega tarde, los vínculos que no terminan de encontrar su forma y la conciencia de que muchas veces entendemos demasiado tarde lo que alguien quiso decirnos.
La conversación completa del Club Entre Páginas sobre El Polaco puede escucharse en el episodio disponible en nuestro canal.
"La libertad requiere igualdad"
@susanademurga



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